El divo de Juárez

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Juan Garbriel sera recordado siempre
Se fue uno de los grandes

 

Texto por: Víctor César Acero Pinto. Autor de la Saeta

Falleció en olor a pueblo y en medio de una enorme popularidad quien tuvo un origen humilde y una vida solitaria en sus primeros años de vida. Un símil de lo que sucedió 1.754 años atrás con el emperador romano Juliano ‘el Apostata”.

Juan Gabriel fue sin lugar a dudas un compositor genial, nadie más que él en México, que ha sido cuna de excelentes y prolíficos compositores, ha compuesto más, mejores y sonoras piezas musicales; tantas que gentes de todos los estratos económicos se han visto representados en algunas de sus composiciones, muchas de ellas poemas al amor, a la vida, a las cosas simples. Sería el momento de exaltarlo al lábaro de la dignidad para la  educación de las nuevas generaciones, porque entre otras cosas a pesar de su muy abundante producción, el Divo, nunca recurrió a la vulgaridad y chabacanería para componer una de sus muy apreciadas y sonoras canciones que hacen parte hoy del folklore mexicano. Nunca degradó sus composiciones al nivel de la chabacanería y la ordinariez como es costumbre entre muchos de quienes se auto proclaman cantautores y buscan la fama en los pantanos de lo vulgar.

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La copa de vino como un símbolo en cada presentacion

 

Agustín Lara, Luis Miguel, Fuentes, Armando Manzanero, Cuco Sánchez, Joan Sebastián y cien más hacen parte del proscenio de exitosos compositores mexicanos, empero ninguno se iguala a la producción y calidad de Alberto Aguilera Valadez, quien fue además actor, compositor, intérprete, músico, productor discográfico y filántropo. Filántropo que no dudó en extender su mano generosa a diestra y siniestra para dar ayuda real a uno u otro en el momento oportuno. Centenares de testimonios atestiguan sobre su generosa calidad de mecenas en favor de quienes empezaban la dura carrera de la actuación, del canto, del arte. Parácuaro, pueblo en que vio sus primeras luces es testigo de su generosidad en reiteradas oportunidades, un pueblo perdido en la vasta geografía mexicana  recibió auxilió en momentos de precariedad y es cuna de una escuela de música que hoy descuella en México como un centro musical importante.

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Juan Gabriel se fue feliz con los aplausos que le brindaron sus seguidores en la ciudad de Dallas.

Las cadenciosas notas musicales salidas de la mano mágicas de Juan Gabriel son un grito al amor, al afecto, a la lealtad, a la vida, a la naturaleza; alejadas de la vulgaridad y la chabacanería tan propias hoy en la música que viene cayendo al fondo del albañal, para satisfacción de una sociedad chabacana que es el refugio final de patanes desprovistos de habilidad mental que sólo pueden producir atrocidades musicales. El Divo de Juárez pasó todos los exámenes del público más encumbrado y pretencioso como lo es el de la clase alta mexicana que debió aceptar, de mala gana al principio, su presentación en el año de 1990 en el Palacio de Bellas, mismo que tienen predestinado para sofisticados personajes a pesar de haber sido construido con el dinero de los impuestos de los hombres del pueblo. Sólo tienen cabida en ese augusto recinto tenores italianos, cantatas al Rin o al Sena o sinfónicas a la batalla de Leningrado o a la caída de Berlín. Clase social que considera que su poder económico le cambió el ADN y ahora por sus límpidas venas transcurre sangre azul, por lo que procede rechazar sombreros, guitarrones, trajes de charros y la música que nace en el corazón del pueblo.

Seguidores en Dallas recuerdan sus presentacione en el American Airlines Center
Sus conciertos en Dallas duraban hasta tres horas seguidas

Juan Gabriel en el 90 rompió esa barrera inamovible impuesta por esa clase perfumada y se presentó contra viento y marea en ese lugar elitista; presentación que no sólo resultó exitosa sino que puso a bailar a la encopetada concurrencia, que dejó a un lado su pedigrí y se rindió ante el artista de Juárez, aplaudiendo a rabiar y de buena gana la presentación del Divo.

Las clases altas (económicamente) han creído que su éxito económico les concede per se estatus intelectual. Craso error. Tienen sí el control del Estado y la posibilidad de comprar títulos académicos y nobiliarios a discreción, como hemos visto hace unos días en directo y por TV con el título apócrifo de abogado del Presidente de México Enrique Peña Nieto.  Pueden reglar la conducta de los ciudadanos e imponer sus gustos, pero no pueden comprar la cultura con un puñado de billetes. Vale, para el efecto, recordar a esa clase pretenciosa la respuesta de Euclides cuando el rey le pidió una vía fácil para aprender geometría, dijo: ‘para aprender geometría no hay caminos reales’. La cultura nunca ha estado en venta.

Respeto mucho a sus musicos
Respeto mucho a sus músicos

Pero no fue una vez en la que el Divo de Juárez acalló la envidia de esa clase impostada, la hizo vibrar en tres ocasiones en ese marmóreo palacio. Su proscenio se cubrió de gloria al exaltar las virtudes innatas del pueblo mexicano, pero como si hubiesen sido poco tres veces Juan Gabriel llevó su música una cuarta, esta vez ingresó al recinto sin pedir permiso y a hombros del pueblo que alborozado lo vio crecer y que adorándolo se negaba a aceptar su desaparición, la desaparición del más grande cantautor mexicano de todos los tiempos. Los batracios que desde las esquinas desdecían de la memoria del exitoso Divo, se tuvieron que tragar su veneno ante el tumultuoso y fervoroso amor que el pueblo entregó a quien fue y será su ídolo eterno.

¿Cuántos políticos sueñan con poder atraer una multitud heterogénea y unida como esa sin tener que comprar su presencia con alcohol, boletas de descuento o dinero en efectivo?

Juan Gabriel se consagro como uno de los mejores cantantes de México.
Juan Gabriel se consagro como uno de los mejores cantantes de México.

México ha sido cuna de grandes cantantes y compositores. No cabe duda. Pero Juan Gabriel ha sido la máxima representación popular de su música, por eso resulta un pésimo ejemplo para los jóvenes que hombrecillos chabacanos como don Cheto, el Chente Fernández y otros renacuajos, hayan hecho mutis por el foro en un momento en que por solidaridad de gremio y por urbanidad han debido hacer acto de presencia.

Víctor César Acero Pinto

tatayapio@hotmail.com

 

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