¿Porque votar por el SI en el plebiscito de Colombia? Serie de 6 opiniones (3 por Si y 3 por No)

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Dallas, Texas. La primera nota corresponde al planteamiento pronunciado por Arnoby Betancourt Fajardo, quien fue unos de los cuatro expositores y uno de los dos colombianos que están de acuerdo en votar el domingo 2 de octubre por el “SI” a favor del acuerdo de paz.

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El Pastor colombiano Henry Roncancio facilito las instalaciones de la iglesia Web Chapel Chapel Church para escuchar a los expositores del plebiscito colombiano.

La exposición se hizo durante reunión informativa se efectuó el jueves 14 de septiembre del 2016 de 6:00 pm a 8:00 pm., en las instalaciones de la iglesia -Webb Chapel Church of Christ-. Localizada en el 13425 Webb Chapel Road, Farmers Branch, Texas 75234, Teléfono 972 241 3293.

La reunión informativa fue auspiciada por la Asociación Colombiana del Metroplex en Dallas Fort Worth, que preside el periodista Luis Lara, quien invito a todos los miembros de la comunidad del norte de Texas a una reunión informativa interesadas en conocer cuáles son los puntos del acuerdo que han llegado los representantes del gobierno colombiano y los miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias –FARC- para resolver el conflicto armado que lleva más de 50 años en Colombia.

La Asociación Colombiana lleva mas de 20 años trabajando a favor de la comunidad en Dallas.
La Asociación Colombiana lleva mas de 20 años trabajando a favor de la comunidad en Dallas.

Como expositores, fueron invitados  4 personas que tiene conocimiento pleno de los temas que se han puesto a consideración de los ciudadanos colombianos -dos (2) que están de acuerdo con el SI y dos (2) que votaran en el plebiscito con el rotundo NO.

La única pregunta del plebiscito en la papeleta dice: ¿Apoya usted el acuerdo final para terminar el conflicto y construir una paz estable y duradera?

Si o No.

Expositores por el SI: Arnoby Betancourt y Jorge Giraldo. Además de Rafael Pacheco.

Expositores por el NO: Alejandro Murcia y Santiago Duque. Además de Katherine Luna.

Arnoby Betancourt, fue concejal de la ciudad de Cali, Valle en Colombia y hoy vive en la ciudad de Dallas trabajando a favor de la comunidad del norte de Texas.
Arnoby Betancourt, fue concejal de la ciudad de Cali, Valle en Colombia y hoy vive en la ciudad de Dallas trabajando a favor de la comunidad del norte de Texas.

Arnoby Betancourt Fajardo dijo lo siguiente:

“Sí, tenemos la oportunidad para que en una nueva Colombia. El derecho a la vida sea respetado. Los alzados en armas las entreguen. Los políticos corruptos dejen de robar.Los empresarios privados no  roben  al estado. Las fuerzas militares no cometan crímenes. Los paramilitares desaparezcan. Los grupos religiosos no abusen de la fe. Y, los colombianos cambiemos de actitud. Todos tenemos el deber constitucional de hacer lo que sea. Para lograrlo y dignificar nuestra existencia como colombianos” dijo Arnoby.

La siguiente es la exposición que hizo a Arnoby Betancourt Fajardo ante la Asociación Colombiana del Metroplex en Dallas:

No se puede ignorar todo el historial de Presidentes de Colombia que han intentado buscar la paz en nuestro país. Inclusive los constituyentes del 91, elevaron a mandamiento constitucional el derecho humano a la paz, y fue así como quedo trascrito el articulo 22: “La Paz es un derecho de obligatorio cumplimiento”.

Tampoco se puede desconocer, que gracias a lo abonado con anterioridad, se ha aprendido muchísimo a manejar un tema de conflicto social, económico y político, tan devastador para nuestra existencia como nación. No puede citarse con exactitud el número de colombianos asesinados, desaparecidos, victimizados, exiliados, fracasados, aniquilados, etc., por tan oprobioso comportamiento social protagonizado por las FARC y el Estado Colombiano, con sus agentes y sus aliados paramilitares; Cómo tampoco podemos develar con exactitud, todos los colombianos y extranjeros que se han enriquecido con los negocios ilegales generados por la violencia colombiana: El de la guerra, el del narcotráfico, el del poder político, el del poder empresarial.

votoNingún proceso de paz en Colombia, se había adelantado con el juicio, la responsabilidad, y la intencionalidad de buscar acuerdos para una opción diferente a matar, saquear, engañar, abusar al pueblo colombiano; sin querer decir, que este proceso adelantado en la Habana desde hace 4 años sea la perfección.

Todo lo exigido normativamente por el derecho colombiano y el derecho internacional se ha cumplido: El máximo Tribunal de Justicia colombiana competente avalo el Acuerdo, El Congreso de la República cumplió su función legislativa pertinente, el Presidente de la Republica, de acuerdo a su función constitucional ha procedido como le corresponde; La Corte de Justicia Internacional también se pronuncio favorablemente, igualmente lo han hecho la Organización de Naciones Unidas y otras instituciones de prestigio y reconocimiento mundial.

Y, comentario aparte lo merecen los redactores del Acuerdo de la Habana, quienes junto a los países garantes, han derrochado una férrea voluntad de llegar a ese acuerdo trascendental, en donde pacientemente, superaron vicisitudes, confrontaciones, escucharon victimas, familiares de victimas, empresarios, organizaciones gubernamentales y no gubernamentales; y sobre todo, jamás se rindieron ante la alevosía y perversidad con que las elites del negocio de la guerra y del poder económico, los atacaron con sus abyectos políticos comprados por el dinero, y que solo tienen como discurso social, el odio y la mentira.

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 Las negociaciones en Cuba no son improvisadas. Son el producto de unas conversaciones previas secretas de varios años hasta llegar, primero al “Acuerdo general para la terminación del conflicto armado que contribuya a la construcción de la paz estable y duradera”, con base en cinco puntos de negociaciones bien conocidos, y luego al reciente “Acuerdo sobre jurisdicción especial para la paz”

A quienes todavía abrigan dudas sobre la transparencia y legalidad de las negociaciones de La Habana entre los representantes del Gobierno y los alzados en armas de las FARC, así como sobre la obligación de cumplir el acuerdo marco de paz a que se llegó el pasado 23 de septiembre, no sobra hacerles algunas reflexiones. Lo que se buscó y sigue buscándose en La Habana es lograr una paz duradera negociada entre el Gobierno y los alzados en armas, que garantice la convivencia pacífica entre todos los colombianos.

Pero esa obligación se extiende a todos los colombianos, es nuestro deber propender al logro y mantenimiento de la paz, y es nuestro deber acallar a quienes usando la fuerza del Estado, nos quieren seguir mintiendo y engañando.  Lo más radical que se puede hacer con el lenguaje es mentir. Lo más radical que se puede hacer con los recursos públicos es robar. Lo más radical que se puede hacer con un ser humano es quitarle la vida. Lo más radical que se puede hacer con una nación es destruir su salud y educación. Lo más radical que se puede hacer con los principios es pronunciar su nombre en vano.

Uribe Vélez, y la ultraderecha, y la elites internacionales que representa, ha  sido el autor de los falsos positivos,  ha mentido, ha robado, ha desahuciado y ha pronunciado en vano no sólo el nombre de Dios, sino también los nombres de la Democracia, la Justicia, los Derechos Humanos, el Bien Común y Colombia, que sí son de todos.

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Voy a votar Sí a la paz y a la vida en agradecimiento. En agradecimiento por los consensos conseguidos entre el gobierno y las FARC, que no son de “izquierda” ni de “derecha”; en agradecimiento por parar la feroz violencia entre guerrilleros y soldados; en agradecimiento por la esperanza dada a los campesinos; en agradecimiento por los derechos reconocidos a los movimientos sociales; en agradecimiento por las víctimas, las mujeres y los niños; en agradecimiento por la esperanza suscitada en millones; en agradecimiento, en definitiva, por haber regresado la historia al tiempo.

Finalmente, quiero decirles a mis compatriotas, que lo que nos debe unir y atraer, no es la similitud o identidad de opiniones frente al Acuerdo, sino la magnifica oportunidad que tenemos de dignificar nuestra existencia y la de nuestro amado país; nuestro poderoso espíritu colombiano, nuestra real manera de ser y entender la vida. Esta es la oportunidad para iniciar acciones hacia una nueva Colombia, en donde queden sepultadas guerrillas, paramilitares; y la vieja, anacrónica y corrupta dirigencia política y empresarial, que con sus medios de comunicación han manipulado la verdad y la historia de Colombia. (Palabras de Arnoby Betancourt Fajardo)

Fraternalmente: Arnoby Betancourt Fajardo, de la Escuela Comunitaria de Derechos Humanos de Texas / Septiembre 15 de 2016.

 

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