La Tiranía Más Longeva (antigua) Sufre

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Frank J. Gavidia. Activista político venezolano

Por Frank J. Gavidia. Activista político venezolano.

Dallas, Texas. Julio 19 del 2021. La última vez que supimos de una manifestación importante en Cuba fue hace más de una veintena de años. Corría el año 1994 y el pueblo se alzó en protesta por las políticas opresoras del régimen que desde hacía tiempo los azotaba y condenaba a tener que huir de su apreciada isla. Por estos días en que se produce nuevamente una rebelión, encontramos prácticamente las mismas razones, con la diferencia, que se cumplen 62 años ininterrumpidos de destrucción de las libertades civiles, políticas y económicas que han mantenido en necesidad a más de once millones de ciudadanos. Hoy tenemos un territorio muy depauperado, con sus edificios sin pintura, agrietados o rotos y unas calles demasiado tristes que nos indican la tragedia que se ha acentuado en Cuba; como si fuera ese, el moho en sus paredes, el motivo. No es difícil notarlo cuando vemos por las redes sociales fotos y videos en los que se aprecia una multitud de gente desfilando encolerizada por las calles, volviendo a despertar para implorar ser escuchada. Y, sin embargo, nos aterra la emoción cuando en el otro extremo, en lugar de una escucha activa, aparecen las garras del régimen castrista que les responde desplegando sus fuerzas represoras. No pudiendo conformarse, llaman a la persecución y a la violencia, limitan las comunicaciones y encarcelan a cientos de manifestantes.

El estallido social se ha ido organizando de tal manera que se ha convertido en un importante movimiento llamado «Patria y vida”, logrando con ello una gran difusión internacional a través de los medios tecnológicos, pero también dentro del mismo país entre las masas populares. Y podríamos decir que las causas de un levantamiento popular como este son diversas, como el hecho de ser Cuba el único estado de las américas que no publica índices de pobreza, esto es, por los altos niveles de miseria que sufre la población, especialmente, por la aplicación de un sistema socialista-comunista que ha llevado al país al fracaso. 

Frank J. Gavidia. Activista político venezolano

Por otra parte, con el tema de la pandemia, Cuba (y Venezuela) ha rechazado de manera contundente el mecanismo COVAX (COVID-19 Vaccines Global Access, por sus siglas en inglés) y ha utilizado a la población para experimentar prototipos de vacunas que la han puesto en riesgo de contraer el virus, como se evidencia con los altos niveles de contagios y decesos. A esta crisis se suma el manejo incorrecto de las políticas públicas para solventar la pandemia que han agudizado viejos problemas como la escasez de alimentos, medicamentos, el acceso a servicios básicos como agua, transporte o gas doméstico. Sin duda tienen que ser estas y no otras razones las que obligan a una ciudadanía vapuleada a salir de sus hogares buscando respirar aires de libertad.

Como estos alzamientos populares algunas repercusiones tienen en el lugar donde se originan así también pueden generar una serie de consecuencias que influyen directa e indirectamente en muchos países (como Venezuela y Nicaragua, por ejemplo). Sabido es que la revolución cubana ha sido y es centro neurálgico de movimientos que acechan las democracias del continente. Pero está claro que el castrismo es un sistema agotado y lo vemos con las reformas del 2017 realizadas por Raúl Castro que, luego de la muerte de su hermano Fidel, pretendían cambiar el sistema económico, algo que habría sido impensable en otra época. Lo cierto es que la jerarquía cubana, para salvarse, medita actualizar su modelo de gobierno, pero, sin perder el poder sobre Cuba, así como también mantener su influencia en los países de corte socialista y conservar los privilegios de todo ello. Entonces, les acontece una sublevación popular y desempolvan su viejo manual, explicando que se trata del «bloqueo y las conspiraciones imperialistas americanas» y, a la par, despliegan un arsenal represivo en todo el territorio que amenaza, secuestra y desaparece posibles liderazgos. No es algo nuevo. Históricamente el régimen castrista ha secuestrado y asesinado a miles de personas en nombre de una revolución, tal como es el caso de la persecución y encarcelamiento paulatino de representantes de movimientos culturales (caso del rapero Maykel Osorbo). 

Ante esta ola de acontecimientos me pregunto si nos quedaremos como meros espectadores de la isla o uniremos nuestras voces a las de los miles de cubanos que hoy están pidiendo respeto a su dignidad humana. Cuba vive una coyuntura relevante. En este momento que vuelve a resurgir una llamarada de aliento, es importante mantener viva la fuerza con la que se anhela reconquistar la libertad de ese país o, dicho de otra manera, ayudar a ese pueblo que busca rescatarse a sí mismo. Hay que apoyar al que está en la calle arriesgándose por ello; llamar a las democracias del mundo para que miren atentamente, vigilen y condenen las acciones tomadas por el régimen. Hay descontento social y comienza a organizarse como un movimiento importante con un fin, desestabilizar y derrocar al régimen. Pero, cuidado, ante estos acontecimientos no se debe caer en optimismos. Los sistemas totalitarios como el cubano tienen muchos años manipulando y aprovechando el estado de crisis para usarla a su favor. De esta coyuntura también puede salir fortalecida la cúpula política cubana post castrista y mantener así el poder por varios años más. Ellos mismos ahora dicen que lo que está ocurriendo no se trata más que de una mentira desplegada en redes sociales, pero ello desdice de la realidad, de las propias voces y rostros del pueblo cubano que estamos escuchando y viendo. Todos lo sabemos. Y porque estamos ante un escenario incierto, no podemos desviar la mirada, ni guardar silencio o permanecer impávidos como comunidad universal. Recuerdo que en algún momento el ex presidente Obama dijo que el internet, las nuevas tecnologías y los cambios en la sociedad cubana harían que esta perdiese el miedo a protestar y exigir una verdadera democracia. ¿Habrá llegado ese momento? Y en lo que refiere a este mundo globalizado, ¿habrá llegado también, para nosotros, el momento de demostrar cuán arraigados y presentes están nuestros valores y sentimientos de fraternidad universal que nos impulsen a elevar nuestra intención por ver resurgir a la isla libre, en todo su esplendor y, así también, la de los demás países que están bajo la misma condición? 

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