por Alma López
Fotos: Ulises López
DALLAS, TEXAS, 15 de junio de 2026.
Las estadísticas dirán que Japón y Países Bajos empataron 2 a 2 y que Ecuador cayó 1 a 0 ante Costa de Marfil. Los registros mostrarán cada gol, cada cambio y cada jugada importante.

Pero en el FIFA Fan Festival Dallas ocurrió algo que no aparece en ninguna hoja de resultados.
Un samurái japonés se encontró frente a dos Chapulines Colorados.
Los martillos de juguete iban y venían mientras decenas de personas sacaban sus teléfonos para capturar el momento. Risas, fotografías y la espontaneidad de una escena que resumía perfectamente lo que se vive estos días en Dallas: culturas que no se conocen pero que se entienden de inmediato.

Desde temprano comenzaron a llegar aficionados de Japón y Países Bajos. Algunos portaban camisetas oficiales. Otros llevaban banderas, máscaras y accesorios que llamaban la atención a cada paso. Entre la multitud también había mexicanos, estadounidenses, ecuatorianos y aficionados de muchos otros países que decidieron formar parte de la experiencia.
Dentro del recinto principal de Fair Park, la afición japonesa llegó en bloque y de azul. Cuando Japón anotó, el recinto tembló: cientos de brazos en alto, gritos en japonés mezclados con los de quienes simplemente se contagiaron de la euforia. La emoción fue creciendo conforme avanzaba el encuentro. Cada llegada al área provocaba gritos. Cada oportunidad levantaba a cientos de aficionados de sus asientos. Cuando finalmente llegó el empate 2 a 2, ambas aficiones encontraron motivos para celebrar.

Y no solo los aficionados japoneses hicieron el viaje. Equipos de televisión de Japón también estuvieron presentes en el festival, grabando cada momento de una jornada que, del otro lado del mundo, también era noticia.
Y como suele ocurrir cuando el fútbol reúne al mundo, los mexicanos también dijeron presente.
Entre las gradas apareció un aficionado con máscara de lucha libre y una bandera mexicana sobre los hombros. Unas filas adelante, un aficionado japonés descansaba con un sombrero de charro sobre la cabeza. Una imagen difícil de explicar y fácil de entender. En Dallas, durante estos días, las culturas no compiten. Conviven.

Más tarde llegó el turno de Ecuador.
La comunidad ecuatoriana se hizo presente para apoyar a su selección, mientras que los seguidores de Costa de Marfil respondieron con la misma pasión. El ambiente fue creciendo conforme avanzaban los minutos y cada jugada se vivía con intensidad frente a la pantalla gigante.
Cuando parecía que el encuentro terminaría sin goles, Costa de Marfil encontró el tanto de la victoria. El marcador cerró 1 a 0.

La celebración fue inmediata. Banderas ondeando, abrazos entre aficionados y sonrisas de quienes habían esperado todo el partido por ese momento. Los seguidores ecuatorianos, por su parte, permanecieron apoyando hasta el silbatazo final, demostrando que la pasión por una selección no depende únicamente del resultado.
Al caer la tarde, quienes quisieron llevarse un recuerdo tuvieron su parada obligada en la tienda oficial de FIFA, donde pueden adquirir camisetas de los países participantes del Mundial 2026. Una última parada antes de que la jornada cerrara.
Un samurái japonés frente a dos Chapulines Colorados.
Un luchador mexicano entre aficionados de distintas selecciones.
Un sombrero de charro sobre la cabeza de un aficionado japonés.
Y miles de personas reunidas frente a una misma pantalla.
Una celebración donde se escucharon distintos idiomas, se vieron banderas de todos los colores y, por unas horas, el mundo pareció reunirse en un mismo lugar gracias al fútbol.

Para conocer horarios, actividades y planear tu visita, consulta el sitio oficial del FIFA Fan Festival Dallas:




