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Cuánta alegría pueden dar 22 jugadores y un balón: la fiesta mexicana que pintó de verde Dallas

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Foto por: Ulises Lopez. No solo ganó la selección. También ganó la gente: los mexicanos que salieron a cantar, a bailar y a presumir sus colores, su orgullo y su alegría.

Cientos de aficionados hicieron del FIFA Fan Festival 2026 una celebración sin pausa, donde el orgullo y la alegría por la selección mexicana se vivieron en cada grito, cada baile y cada abrazo.

Por: Alma López

Fotos por: Ulises López

Dallas, Texas — 19 de junio de 2026

Ayer, cientos de personas se dieron cita desde muy temprano para apoyar a la selección mexicana. Poco a poco comenzaron a llegar y, con el paso de las horas, el FIFA Fan Festival Dallas se transformó en un mar verde.

Todos mostraban su apoyo y su orgullo por los colores de la selección: niñas con sus moños rojos, blancos y verdes; familias enteras con camisetas verdes; y banderas mexicanas por doquier. El calor no importaba. Las estaciones del Fair Park, donde se podía tomar protector solar gratis, eran parada obligada, pero nada detenía la fiesta.

Los organizadores informaron desde temprano que la capacidad estaba llena: el evento estaba sold out. Y era de esperarse. Nadie quería perderse esta gran fiesta futbolística, y menos teniendo a México como protagonista.

Llegaron las Chilindrinas, el Chapulín Colorado en versión femenina, los enmascarados de la lucha libre, sombreros de charro, matracas y hasta el famoso Pato Merlín… en peluche.

Entre la multitud destacaba Eduardo Rodríguez, quien viajó desde San Luis Potosí con su disfraz de piñata. Contó que lo usa porque es muy representativo de los mexicanos y que ya lo había llevado al Mundial de Qatar. Cuatro años después, nuevamente estaba en Dallas apoyando a la selección.

Los gritos y las porras se escuchaban por todos lados. Y entonces llegó el momento. El partido estaba a punto de iniciar. Antes, los himnos oficiales de cada país.

Cuando sonó el himno nacional mexicano, cientos de voces se unieron en una sola. El canto retumbó en todo el recinto. Luego vino el silbatazo inicial. Todos atentos a la pantalla, todos esperando ese gol tan deseado.

Terminó el primer tiempo y la fiesta no se detuvo. Al ritmo de “La boda del Huitlacoche”, los aficionados saltaron de sus asientos, formaron filas y comenzaron a bailar en los pasillos. Otros hicieron círculos, aventando al aire a uno de los suyos y recibiéndolo entre risas.

La música no paraba, y bastaba que sonaran los primeros segundos para que todos se unieran, como si se tratara de un ritual ya conocido. No era solo un partido: era una fiesta que todos sabían cómo vivir.

No importaba que México aún no anotara. En ese momento, los problemas —económicos, políticos o sociales— quedaron fuera. La alegría estaba a flor de piel.

Eso es la magia de 22 jugadores en una cancha: por unas horas, la felicidad se convierte en la protagonista absoluta.

El segundo tiempo comenzó con todos atentos. Los ojos pegados a las pantallas… y entonces, llegó.

¡Sí! Llegó el gol.

El lugar explotó en un solo grito: saltos, abrazos, gritos y felicidad absoluta. Incluso algunos aficionados coreanos grababan a la afición mexicana. Parecía que también se contagiaban de la fiesta, aunque el gol fuera en su contra.

Así terminó el partido.

Pero la celebración continuó.

Porque hoy no solo ganó la selección. También ganó la gente: los mexicanos que salieron a cantar, a bailar y a presumir sus colores, su orgullo y su alegría.

Porque la distancia nunca ha importado. México está donde haya un mexicano. Y ayer, México estaba en Dallas.

Para reservar boletos y planear tu visita a los próximos partidos, visita el sitio oficial del FIFA Fan Festival Dallas: https://www.dallasfwc26.com/home/fifafanfestival-dallas/

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