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Un Elefante se columpiaba…durante 30 años de trayectoria musical. Por Gabriel Montemayor

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otos cortesia de: BCIRE/The Music Joint/Elefante

fotos cortesia de: BCIRE/The Music Joint/Elefante

Dallas, Texas. La banda mexicana de pop rock, Elefante, se ha distinguido por adoptar y adaptar, el verdadero ser de un elefante, en el sentido que ha ido formando su carrera musical con pasos (aparentemente) lentos pero firmes, en momentos accidentados, pero finalmente muy sólidos para lograr cumplir 30 años sobre el escenario. Para cualquier tipo de oficio u actividad que requiera trabajo, talento, creatividad y tiempo, no es para nada fácil, cumplir 30 años. Y los músicos de Elefante, están de gira mundial, celebrando 30 grandes y enormes años de trayectoria musical, como la estructura monumental de un elefante.

La banda mexicana de pop rock, Elefante, está celebrando 30 años de trayectoria con una gira internacional muy importante. De acuerdo con el boletín de prensa, el tour incluye México, Estados Unidos, Canadá y varios países de Europa y América Latina. En el marco de esta gran gira de más de 100 conciertos por todo el continente americano y parte de Europa, tenemos el placer de entrevistar al vocalista, Javier ‘Javi’ Ortega Cantero, quien ha sido muy amable de charlar con nosotros sobre esta gira de conmemoración y festejo con los fanáticos de la banda que los han acompañado en todo el camino del Elefante, como una manada que se ha ido acompañando y apapachando durante todo este tiempo. 

“Es un momento muy especial. Treinta años se dicen fáciles, pero detrás hay mucho trabajo, mucha historia, muchas canciones y, sobre todo, mucho público que nos ha acompañado todo este tiempo. Esta gira del 30 aniversario representa una celebración muy grande para nosotros, porque no solo es mirar hacia atrás, sino reafirmar que Elefante sigue vivo, sigue fuerte y sigue conectado con la gente”, abre la entrevista Javier Ortega Cantero.

Y en el caso de Texas, donde el público mexicano e hispanoamericano responde con mucha fuerza, destacan 4 ciudades, el jueves 2 de abril en San Antonio, el viernes 3 de abril en Houston, el sábado 4 de abril en Austin y el domingo 5 de abril le toca al público de Dallas, en el club Trees, una sala de conciertos dentro del barrio de Deep Ellum. 

“Vamos con muchísima ilusión. Estados Unidos siempre ha sido un territorio muy importante para Elefante, porque ahí vive una comunidad latina muy grande, muy sensible, muy conectada con nuestras canciones. Nos emociona muchísimo saber que vamos a llegar a tantas ciudades y reencontrarnos con gente que quizá nos escucha desde hace muchos años. Y en Dallas, pues que te digo, pueden esperar una celebración completa. Vamos a recorrer la historia de Elefante desde el primer disco hasta lo más reciente, con nuevos arreglos, nueva producción, visuales renovados y distintos momentos dentro del concierto. Queremos que la gente vaya a cantar, a emocionarse, a recordar y también a descubrir una nueva manera de vivir nuestras canciones”, nos cuenta Javier Ortega Cantero. 

Treinta años, más de veinte éxitos internacionales, canciones colocadas en el Top Ten de las listas de popularidad según la revista especializada, Billboard,  y una carrera que además ha estado acompañada por nominaciones al Latin Grammy y colaboraciones con artistas enormes. ¿Cómo se traduce todo eso en el escenario?

“Se traduce en experiencia, en tranquilidad y en una conexión mucho más profunda con lo que hacemos. Hoy disfrutamos la gira de una manera distinta. Antes podía haber más ansiedad, más prisa; ahora hay más claridad, más goce, más paz. Estamos en un momento muy bonito porque sabemos quiénes somos, sabemos qué representan nuestras canciones y sabemos que la gente va a escucharlas desde un lugar muy emocional”, responde Javier Ortega Cantero. 

Mucho antes de que la música se volviera un flujo de sencillos fugaces y algoritmos nerviosos, Elefante empezó a forjarse en una escena donde las canciones todavía necesitaban calle, bares, insistencia y tiempo. La banda se formó en 1993 en la Ciudad de México y, con el paso de los años, consolidó una alineación reconocible alrededor de Rafa, Ahis, Iguana, Gordito Tracks y, desde 2007, Javier Ortega Cantero en la voz. Antes de esta etapa, la historia del grupo también estuvo marcada por los periodos encabezados por Reyli Barba y Jorge Guevara, dos nombres que forman parte inevitable del árbol genealógico de Elefante. Pero hay algo muy interesante en Elefante,  y es que el protagonismo real parece estar siempre en las canciones. Incluso con los cambios y las etapas que ha tenido la banda, la esencia se ha mantenido. 

“Yo siempre lo digo: en Elefante, los protagonistas no somos nosotros, es la música. La gente va a escuchar las canciones. Va a reencontrarse con esas letras que la acompañaron en distintos momentos de su vida. Creo que esa ha sido una de las grandes fortalezas del grupo: entender que lo más importante no es quién está al frente del escenario, sino lo que la canción provoca en el corazón de la gente”, nos cuenta su perspectiva Javier Ortega Cantero.

Parte del secreto está en el lenguaje. El grupo Elefante nunca le tuvo miedo a escribir desde la herida, el deseo, el abandono o la esperanza. Por eso no nos extraña que se haya metido profundamente en el tejido del gusto musical de tanta gente y en tantos lugares a miles de kilómetros de distancia entre unos y otros. 

“Es algo muy fuerte y muy hermoso. Siempre sorprende que la gente cante las canciones con tanta intensidad estando tan lejos. Ahí te das cuenta de que la música realmente derriba fronteras. Creo que tiene que ver con que nuestras canciones hablan de emociones comunes, de sentimientos sencillos pero profundos, de experiencias que todos vivimos. Por eso conectan con distintos públicos y desde distintos lugares. En Europa, por ejemplo, se mezcla la nostalgia de los latinoamericanos con la emoción de reencontrarse con una parte de su identidad. Y al final, otra vez, todo se resume en lo mismo: las canciones”, contesta y nos da su versión de los hechos Javier Ortega Cantero.

Hablando de la música más reciente, una canción como, País de las sonrisas, tiene una lectura muy interesante, sobre todo en América Latina.

“La idea de la canción tiene que ver con la libertad y con la gente. Con esas personas que todos los días salen a trabajar, que sostienen una ciudad, que mantienen viva una comunidad. Más allá de la política, que ya es un asunto más personal, nos interesaba retratar ese espíritu de esperanza que uno ve en la calle, esa sonrisa que persiste incluso cuando las noticias dan miedo. País de las sonrisas, habla justamente de eso: de la dignidad cotidiana, de la esperanza y de la humanidad que sigue en pie”, nos cuenta Javier Ortega Cantero. 

Y en contraste, el tema, Vive la vida, es una canción más explosiva, más festiva, con una energía muy evidente, incluso desde el video. Hay una frase dentro de esa canción que habla de seguir el instinto. Me llama la atención porque parece una invitación a vivir menos desde lo mental y más desde el instinto que brinda el corazón.

“Es un himno a la vida. A quitarnos todo lo malo de encima, a movernos sin control, a disfrutar cada día. En vivo es una canción que prende muchísimo a la gente, porque además viene acompañada de metales, percusión y una energía muy poderosa. Tiene un mensaje muy directo: vivir, soltar, celebrar. Y sobre el instinto, es esa alerta natural, esa primera luz que se enciende antes de que uno racionalice todo. La canción lo plantea de forma poética, pero la idea sí tiene que ver con vivir un poco más desde lo visceral, desde el corazón, desde la emoción. No dejar que todo pase únicamente por el filtro mental”, externa Javier Ortega Cantero. 

En su sitio oficial en internet, las publicaciones recientes del grupo muestran una gira activa por ciudades como San Diego, El Paso, Sacramento, San Francisco, Seattle y Portland, además de más fechas en Canadá y México, todas bajo el paraguas de la celebración de 30 aniversario. No es un detalle menor: la narrativa de Elefante siempre ha necesitado del escenario para completarse. Y eso tiene sentido. Las canciones de Elefante parecen haber sido hechas para el momento en que dejan de pertenecer a la banda y pasan a ser de la multitud. Los conciertos todavía pueden romper esa falsa compañía de las redes sociales. En un mundo saturado de conexión simulada, Elefante sigue apostando por el coro colectivo.

“Eso es muy importante para nosotros. La música sigue siendo un espacio de encuentro. Los conciertos reúne gente, provocan abrazos, recuerdos, complicidad. Y qué bueno que todavía podamos aportar un poco de alegría, de distracción, de contención. Si nuestras canciones ayudan a que alguien se sienta acompañado o se reconecte con algo valioso, entonces nuestra labor tiene sentido”, dice Javier Ortega Cantero. 

Treinta años después de haber empezado en la Ciudad de México, la banda mexicana sigue caminando con una certeza y pasos de Elefante macho alfa, que pocos grupos musicales pueden exhibir sin grandilocuencia: mientras exista alguien dispuesto a cantar, Así es la vida, Sabor a chocolate, o, Durmiendo con la luna, como si fueran parte de su propia biografía, el grupo musical seguirá teniendo sentido. Y quizá esa sea la definición más justa de permanencia: no durar por inercia, sino quedarse porque las canciones todavía hacen buena compañía.

“Solo me queda decir que vengan a celebrar con nosotros. Que vengan a cantar, a recordar, a liberar un poquito el alma. Este show está hecho con muchísimo cariño, con una producción renovada y con la intención de honrar toda nuestra historia. Gracias por estos 30 años. Sin la gente, nada de esto tendría sentido, gracias a todos y los esperamos en el show”, se despide Javier Ortega Cantero. 

El concierto en Dallas será el domingo 5 de abril, en la sala de conciertos Trees, acompañados de la banda mexicana Inspector.

Para más información:

https://www.elefanteoficial.com

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