Por: Gabriel Montemayor.
Plastilina Mosh nunca ha sido una banda fácil de encasillar, por suerte. Y desde Monterrey, Nuevo León, Alejandro Rosso y Juan José ‘Jonaz’ González construyeron, a partir de 1996, una de las propuestas más inquietas, irreverentes y reconocibles de la música alternativa mexicana. Rock, hip-hop, electrónica, jazz, funk, dance, humor bilingüe, videojuegos, películas y la cultura pop han convivido en su universo como si fueran piezas de un mismo collage regio.
Entrevistamos en exclusiva al dúo dinámico, al que prende el cerro y el mosh pit, desde su natal Monterrey, y platicamos sobre su nuevo sencillo, el respectivo video, giras futuras y de cómo el placer de volver a disfrutar de una fría y deliciosa Shiner Bock, los hará volver a Texas y a toda la Unión Americana muy pronto.

“Sí, hombre, saludos. Somos, pues hablando con la verdad, somos huevones, ¿no? Entonces de repente nos perdemos un rato y regresamos. Creo que en algún momento fue una necesidad personal de los dos hacer otras cosas que probablemente no cabían en Plastilina Mosh. Para no lastimar ni forzar el paso con Plastilina Mosh, decidimos que cada quien las hiciera por su lado. Eso siento que también nos ha cargado de pilas y nos ha aclarado la cabeza para aprender a llevar a Plastilina Mosh al lugar que debe ser. Rosso hizo un disco que está bien chido, bien fumado, lo tengo que decir; pero está muy padre. Y yo también, por mi lado, quitándome curiosidades de encima”, abre la conversación Jonáz.
Desde el origen de Plastilina Mosh, el proyecto nació precisamente de esa libertad: Jonás y Alejandro unieron fuerzas para crear una propuesta fuera de lo común, abierta a distintos ritmos, idiomas y referencias culturales. Esa curiosidad inicial, que en los noventa los llevó a romper con los moldes del rock tradicional, sigue apareciendo ahora en sus proyectos paralelos y en esta nueva etapa de la banda. Alejandro Rosso ya tuvo su oportunidad de hacer un disco solista de nombre, Vita Notturna, a su vez, Jonaz participa como miembro del grupo Los Concorde, junto a otras figuras del rock hispanoamericano, como Leonardo de Lozanne, (Fobia); Mauricio Clavería, (La Ley); y Alfonso Toledo, (La Lupita), desde el 2006 que se formaron y continúan alternando entre bandas y agendas personales.
“Llegó un momento en el que, analizándolo, yo nunca había hecho un material musical solista. Siempre era con Jonaz o con alguien más. De ahí vino la inquietud de pensar: ¿qué haría si estuviera solo? No necesariamente para buscar ser el nuevo Ricky Martin o algo así, sino simplemente para saber qué me gustaría oír sin involucrar a terceros. Lo fui dejando llevar y salió la mafufada que salió, que yo disfruto mucho. Tiene un ángulo más instrumental, más clásico, más de mi escuela. De repente puede haber tintes de eso en Plastilina, pero no con tanta mano cargada para ese lado. Entonces, como dice Jonaz, es un buen balance tener esos escapes musicales, para no llegar luego con ganas de meter siete canciones instrumentales en un disco de Plastilina”, comenta Alejandro.
El dúo surgió en pleno impulso de la llamada avanzada regia, aquella escena que puso a Monterrey en el mapa del rock y la música alternativa latinoamericana. Pero desde el principio, Rosso y Jonáz parecían jugar en su propia cancha: más que seguir una fórmula, su apuesta fue romperla; más que pertenecer a un género, preferían brincar entre todos. Ese espíritu quedó claro desde Niño Bomba, el tema que les abrió la puerta para grabar su álbum debut, Aquamosh en 1998, y se volvió definitivo con Mr. P. Mosh, una de sus canciones más emblemáticas y un pasaporte hacia la proyección internacional.

“Si, Plastilina Mosh más que ser un matrimonio, es una unión libre musical. Eso es lo bonito de la música: puedes tener tres o cuatro bandas y no se encelan unas de otras. Igual que las cervezas, puedes tener varias y no pasa nada. Además, es nutritivo. Vas recopilando información y experiencias de otros proyectos que quizá en tu proyecto madre, que en este caso es Plastilina Mosh, nunca abordarías. Ves ideas, maneras de producción, formas de trabajar de otra gente, y eso te despierta ideas para incluirlas en tu proyecto original. Creo que tanto Rosso como yo somos más músicos que roqueros. Nos gana más la curiosidad de estar metidos en un estudio con otra persona haciendo un género que desconocemos, que tratar de mantener un prestigio de rockstar o decir: No voy a colaborar porque no va con mi estilo. Somos más músicos de oficio”, externa Jonáz.
Desde entonces, su discografía ha ido dejando marcas en distintas etapas: Niño Bomba, Aquamosh, Juan Manuel, Hola Chicuelos, All U Need Is Mosh, además de proyectos recientes como: Mosh & Mambo, Tasty + B sides, Controlemos fuego y Singles. Además de nuevas colaboraciones que han mantenido vivo el pulso de la banda. A casi tres décadas de su aparición, Plastilina Mosh sigue funcionando como una anomalía feliz dentro del rock mexicano: un dúo capaz de mezclar rap, rock, electrónica, funk y guiños norteños sin pedir permiso, con letras irónicas y cambios naturales entre español e inglés.
“Platicábamos Rosso y yo que, en nuestro caso, era como decirles a nuestros hijos: Ey, tu papá es más cool que tú, güey. Yo tengo un hijo teenager y el otro tiene diez años, pero también ya va para allá. Es de: “A ver, papis, tranquilos. Acá el chido es su papá, el que junta la raza y la feria”, comenta Jonaz y Alejandro agrega:
“Ahorita, de los amigos que salieron en el video de los chavorrucos, ya creen que su vida va a cambiar, que fueron descubiertos por la artisteada. Es divertido ver cómo un tercero se emociona por eso y cree que de aquí en adelante va a estar haciendo duetos con Cristian Castro o algo así”.
Su nuevo sencillo, Cínicos, Pecadores y Blasfemos, formará parte de su próximo álbum y suena como una declaración de principios para una generación que ya dejó de pedir permiso. La canción combina rap clásico con producción contemporánea y plantea, desde el humor y la experiencia, la posibilidad de abandonar códigos morales impuestos para construir una ética propia: vivir sin darle gusto a todo el mundo, siempre que no se dañe a nadie. Y tiene un aire a los corridos de Julián Garza alias El Viejo Paulino, personaje musical de la escena norteña de Monterrey.
“Me causa gracia la comparación con El Viejo Paulino, porque varias personas me han comentado que es como un corrido muy al estilo de Plastilina Mosh. Y creo que la letra, sin pretender ser el sabio o el que se las sabe de todas, todas, sí habla de algo que en lo personal me ha tocado. De repente te das cuenta de que algo te funciona en la vida, lo empiezas a hacer y luego te señalan porque no es lo moralmente correcto. Y cuando estamos grabando o descubriendo música, Alejandro y yo somos muy extrovertidos y nos gusta descubrir cosas. Pero cuando llega la parte visual, sabemos que en nuestro entorno de amigos y gente cercana podemos ser más atrevidos y sentirnos en confianza. Creo que por eso la temática, los videos y las fotografías salen tan divertidos para nosotros: porque los hacemos con amigos”, dice Jonáz.
Y sobre la grabación del video y ese aire de chavorrucos, familia, libertad creativa, proyectos a
lternos, cine, cerveza texana y ese viejo impulso regio de prender el cerro.
“Después de 30 años descubrimos la fórmula perfecta para hacer un video musical: hacerlo en un bar. Todo el mundo está de buen humor. Bueno, es muy importante que tenga buen clima, ¿verdad? Y que haya variedad de cervezas. Parecía, más que un video musical, una junta de los Búfalos Mojados, como en la caricatura de Los Picapiedra”, ironiza Alejandro.
El regreso llega también en un momento de reencuentro con el público. Plastilina Mosh ha participado en festivales como Vive Latino y Tecate Pa’l Norte, y tiene programada una presentación en el Pepsi Center el próximo 21 de junio de 2026. Mientras preparan nueva música, giras y un documental largo sobre esta etapa de la banda.
“Ahorita tenemos dos canciones más en fila para ser publicadas. Estamos componiendo para hacer más música. Es difícil explicarlo porque es bien simple: estamos en el loop de componer, meterse a grabar, salir a tocar y luego volver a componer. Volvimos a meternos en esa espiral que nos gusta mucho. Venimos regresando de shows en Panamá, Guatemala y El Salvador. Hemos tocado en Ciudad de México, en Querétaro. Ahora tenemos una gira por Europa que va a ser bastante entretenida y divertida. También se está planificando ir a Estados Unidos y a Sudamérica. Al mismo tiempo, tenemos un montón de ideas para meternos al estudio en los momentos libres. Estamos otra vez en ese loop que, explicado, no tiene tanto chiste, pero que para nosotros vivirlo es muy divertido”, nos explica Jonáz y agrega Alejandro sobre el regreso y los nuevos tiempos de hoy:
“Sí, el regreso fue natural, espontáneo y bonito. También por eso inició todo esto. Ahora hay una diferencia con antes: ya estás más viejo, ya sabes qué evitas y qué quieres hacer. Lo que haces lo haces con gusto, lo que no está tan forzado, y ahora no te negrean. Eso es parte de estar más ‘betabel’, (viejo)”’, nos cuenta Alejandro.
La dimensión visual siempre ha sido parte central del grupo. Plastilina Mosh no solo construyó canciones: creó personajes, imágenes, videos y una estética de humor absurdo que ayudó a distinguirlos dentro de la música alternativa mexicana. Por eso la idea de un documental largo no parece un añadido promocional, sino una extensión natural de su lenguaje.
“Siempre va de la mano. La cuestión visual va de la mano con la música por los videos. La música va de la mano con la comida, la comida con la cerveza. Es una cadenita. Qué padre que lo mencionas porque a Alejandro se le ocurrió hacer un documental largo. Ya habíamos hecho documentales cortos de algunos discos, y por ahí están en YouTube. Pero justo ahora estamos documentando todo lo que está pasando con la banda para hacer un documental largo. La idea ya no es estar musicalizando las películas de otra gente, sino estar peliculizando nuestra música. Está chido”, nos adelanta Jonáz.
Y la visita a Texas y al resto de la Unión Americana es casi un deber para Plastilina Mosh.
“Sí, hay planes ya muy avanzados. No quiero delatarlos, pero va a ser muy divertido. Esperemos que sea, si no a finales de año, el próximo. A lo mejor por ahí sale algo antes. Como dice Jonaz, vamos a Europa, vamos a estar en varias ciudades de México y en Sudamérica, ya confirmado. Esto que estamos haciendo es precisamente para calentar motores, para prender el cerro”, confirma Alejandro los planes de gira y Jonas finaliza la entrevista con una grata invitación:
“Ojalá tengan chance de echarse una vuelta al Spotify de nosotros y escuchar la rola. Se llama, Cínicos, Pecadores y Blasfemos. También pueden verla en YouTube; el video lo dirigió Alejandro Rosso. Y efectivamente queremos mucho al estado de Texas. Estados Unidos nos encanta, nos la hemos pasado muy bien y hemos tenido experiencias muy bonitas allá. Pero particularmente Texas, porque no es nada más ir a tocar: también es ir con la familia al shopping, a las vacaciones, a la Isla del Padre. Siempre ha habido mucho cariño. Estamos con muchas ganas de volver a tocar, a beber cerveza shiner bock y a comer una rica barbacoa estilo Texas”, concluye Jonáz.
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