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El punk rock mexicano sin maquillaje Por Gabriel Montemayor

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Banda: De Nalgas. Fotos cortesía de: Altafonte/The Music Joint

Dallas, Texas. Hablar de la banda de punk rock mexicana, De Nalgas, es hablar de una banda que nunca buscó encajar, pero que terminó convirtiéndose en referencia dentro de la escena alternativa mexicana. Formados en la Ciudad de México en 2010, su historia está marcada por la honestidad brutal, la sátira como arma creativa y un sonido crudo que retrata la vida cotidiana sin filtros. Desde el inicio, dejaron claro que su camino no iba a seguir fórmulas cómodas ni discursos prefabricados. Cuando comenzaron a tocar, el panorama musical estaba dominado por el auge del llamado “happy punk”. Bandas con letras románticas y estéticas similares copaban la atención mediática. Sin embargo, ellos iban por otro lado. Aunque admiraban a grupos como Green Day, su forma de tocar era más áspera y sus letras se enfocan en lo urbano, en lo que se vive en el transporte público, en la calle y en los márgenes de la ciudad. No eran populares, no escribían canciones de amor y tampoco les interesaba hacerlo.

Entrevistamos vía zoom, a Karel David Sánchez Rojas, mejor conocido solo como Karel, encargado del bajo y uno de los dos vocalistas del cuarteto de músicos mexicanos sobre su nuevo disco, Buisnesworld, sus letras musicales, y mucho de lo que significa ser músico independiente en México. 

Cuando comenzaron, el contexto musical era muy distinto. ¿Cómo recuerdas ese momento del boom del llamado “happy punk” en México?

“Sí, cuando bandas como Blink 182 y todo ese boom que acá en México se le llamó happy punk, nosotros empezamos a agarrar un instrumento. en México estaban tocando bandas como Panda o Alison y ya estaban sonando en MTV. Mucha gente empezó a formar bandas que eran copia y calca. Tocaban al amor, a lo popular, etc. A nosotros nos gustaba Green Day, pero tocábamos más ‘trash’ y nos enfocamos en los aspectos urbanos de México. Éramos cuatro chicos que empezamos la banda, hoy seguimos siendo tres de esos cuatro. No teníamos novia, no éramos populares y no sabíamos escribir canciones de amor”, expresa Karel.

Desde sus primeros ensayos, De Nalgas entendió que no podía escribir desde un lugar que no sentía propio. Las canciones románticas no conectaban con su realidad, así que optaron por narrar el día a día desde una mirada sarcástica y directa. Al salir de casa de sus padres y enfrentarse al ritmo de la ciudad, aparecieron nuevas temáticas: el cansancio social, la frustración colectiva y ese enojo que se acumula con los años.

A pesar de que ya estás por casarte, ¿nunca se les dio escribir una canción de amor?

“No, para nada. Nunca. También porque siempre nos decían que teníamos que hacer tal cosa para pegar. Nosotros preferimos hacer lo que nos gusta, aunque no tengamos un peso, que hacer algo que no nos gusta y tampoco tener dinero. La vida del músico es difícil, pero preferimos aceptar esa realidad”, nos cuenta Karel.

Ese espíritu inconforme se volvió constante. Aunque con el tiempo crecieron como personas, el hartazgo nunca desapareció. Simplemente cambió de forma y se refinó en letras más conscientes, pero igual de filosas. La banda aprendió a transformar la molestia en canciones que funcionan como pequeñas crónicas urbanas.

¿Desde ahí ya tenían claro que no querían seguir esa fórmula?

“Sí. No podíamos escribir rolas de amor a una persona. Nos gustaba escribir cosas que salían del día a día, de otros círculos. Fuimos creciendo y empezamos a escribir temas sociales, políticos. Cuando salimos de casa de nuestros papás y empezamos a movernos en transporte público, vimos el trajín diario. Ahí empezamos a escribir de eso. El enojo, el hartazgo, eso sigue ahí hasta hoy”, comenta Karel.

A lo largo de su carrera, han escuchado muchas veces la misma sugerencia: “hagan esto para pegar”. Sin embargo, siempre eligieron el camino más complicado. Prefirieron tocar lo que les gustaba, aun si eso significaba no tener estabilidad económica. La vida del músico independiente no es sencilla, pero asumieron este reto con los ojos abiertos. Esa decisión los llevó a construir una relación honesta con su público. Quien escucha a, De Nalgas, sabe que no hay poses ni discursos forzados. Todo nace de experiencias reales, incluso cuando el humor y la ironía suavizan el golpe.

Hablando de géneros actuales, ¿cómo ves el fenómeno de los corridos tumbados?

“He visto músicos muy cabrones. El guitarrista, el contrabajista, de tal o cual grupo o banda que son unos musicazos. Hay artistas que en vivo suenan más cercanos a lo que hacemos nosotros que a los grupos norteños tradicionales. Musicalmente hay primos hermanos por ahí. Pero también creo que no puedes estar siempre yendo contra la corriente o haciendo algo solo por moda, porque luego nadie se acuerda de ti”, platica Karel.

La banda está integrada por Ángel Rodríguez, alias el Puxi, en guitarra y voz, Karel Sánchez, alias el Karel, en bajo y voz, Mauricio Ríos, alias el Boris, en guitarra y voz, y Santiago Melo, alias el Jimmy Boy, en la batería. Juntos han desarrollado un estilo de punk rock independiente con claras influencias de la cultura popular mexicana y una crítica social constante, siempre envuelta en humor y sarcasmo.

Ustedes han logrado algo poco común: permanecer juntos tantos años. ¿Cómo han sobrevivido a la convivencia?

“Los cuatro nos conocemos desde que tenemos siete años. Tres llevamos juntos desde hace seis años y el último desde hace tres, pero nos conocemos de toda la vida. Los conozco desde antes que mi hermano más joven. Ya nos hemos robado dinero, nos hemos mentado la madre mil veces, nos hemos perdonado todo. Hoy los veo más que a mi mamá. Ya nos aceptamos como somos”, nos comparte Karel.

Uno de los aspectos más llamativos del grupo es su longevidad. Mantener una banda unida durante tantos años no es común, y menos cuando se convive tan intensamente. En su caso, la explicación está en una amistad que viene desde la infancia. Se conocen desde los siete años y han pasado por todo tipo de situaciones. Han discutido, se han robado, se han reclamado, se han perdonado y aprendido a aceptarse. Hoy se ven más entre ellos que con sus propias familias. Esa convivencia constante se refleja en sus canciones, que hablan de tocar en México, de escenarios improvisados, de promotores incumplidos y de seguir adelante aunque las condiciones no sean ideales.

Ese espíritu también se refleja en sus canciones. Las letras de sus temas musicales parecen ser la crónica de lo que viven como banda en nuestro querido México mágico, ¿no?

“Sí, muchas canciones salen de experiencias reales. Todo lo que pasa en las tocadas: que no te pagan, que no hay escenario, que no hay sonido. Hay una frase que se volvió mantra: ‘no ganamos nada, pero cómo nos divertimos’, eso somos nosotros”, nos platica Karel.

Muchas canciones nacen de momentos específicos. Una tocada particularmente caótica en Tlaxcala marcó a la banda. Hubo golpes, heridas, lluvia, equipo perdido y ningún pago. El regreso fue silencioso hasta que alguien lanzó una frase que cambió el ánimo: ‘Bueno, las risas no faltaron’. De ahí surgió una letra completa. Esa capacidad de transformar la derrota en relato es una de sus mayores virtudes. Para ellos, escribir canciones es una forma de darle la vuelta a la tortilla y convertir el caos en memoria compartida.

¿Recuerdas alguna anécdota que haya marcado una letra en especial?

“Una vez en Tlaxcala hubo madrazos, (golpes), traía la cara cosida, se perdió el fon, (teléfono), no nos pagaron y además, llovió. Veníamos callados y alguien dijo: ‘Bueno, las risas no faltaron’. De ahí salió todo. Es darle la vuelta a la tortilla. Esa es la venganza del compositor”, externa Karel.

En el plano técnico, la banda también ha evolucionado. Para su disco Bisnesworld, trabajaron con el productor Estanis Figueroa, quien no los conocía previamente. Esa distancia fue clave, ya que permitió un enfoque distinto al de trabajos anteriores con productores cercanos como Paco Ayala, (Molotov) o Diego Solórzano.

Entrando en la parte técnica, ¿cómo fue el proceso de producción del nuevo disco?

“El productor fue Stanis Giveroa. Él no nos conocía y eso fue clave. Ya habíamos trabajado con Paco Ayala, (Molotov), que nos conocía demasiado, y con Diego Solórzano, que era muy amigo y no nos gritaba, ni nos trataba nada mal. Stanis llegó desde cero, sin músicos favoritos. Eso fue interesante. Además, la diferencia de edad se siente. Antes te mentaban la madre y seguías la grabación de cualquier modo. Ahora el coraje tarda días en bajarse”, nos aclara Karel.

La diferencia generacional también influyó. Antes, los roces se resolvían rápido. Hoy, las emociones tardan más en acomodarse. Aun así, el proceso resultó enriquecedor. El disco se grabó en la Ciudad de México, en un estudio de un amigo, sin grandes lujos técnicos. Punk rock en su forma más pura: músicos grabando con lo que tenían a la mano. El proceso fue largo, pero el resultado los dejó satisfechos.

¿Dónde grabaron el disco?

“Grabamos en el estudio de un amigo, We Rock, en la Ciudad de México. No fue un estudio con todos los fierros del mundo. Fue punk rock total. Cuatro borrachitos grabando sus gritos. El disco tardó casi tres años en salir, pero estamos muy contentos con el resultado”, nos comparte Karel.

En los últimos años, De Nalgas experimentó con el lanzamiento de sencillos antes del álbum completo. Aunque el ejercicio sirvió para mantenerse activos y producir videos, la rapidez con la que circula la información jugó en contra. Algunas canciones no tuvieron tiempo de asentarse en la memoria del público. Ese aprendizaje les permitió replantear estrategias y entender mejor cómo se consume música hoy, sin perder de vista que su prioridad sigue siendo el disco como obra completa.

También experimentaron con lanzar sencillos antes del disco completo. ¿Cómo les funcionó eso?

“Fue un experimento. Sacábamos sencillo tras sencillo, pero la información corría tan rápido que la gente no alcanzaba a digerirlos. Algunos se quedaban en el limbo. Sirvió para seguir haciendo videos, pero desde mi perspectiva, no fue algo que nos funcionara del todo”, nos amplía su visión Karel.

A los muchachos de, De Nalgas, les fue muy bien con el material musical, IVA México grabado en 2013, lo cual les valió el reconocimiento como Mejor Disco Punk en los IMAS, consolidándose como una propuesta sólida dentro del circuito independiente. Han participado en festivales como el Vive Latino y compartido escenario con bandas como Bad Religión y Molotov. Además, su música ha sido parte de soundtracks de series y videojuegos, como: Club de Cuervos, de Netflix y Call of Duty: Modern Warfare II. Estos logros ampliaron su alcance sin comprometer su identidad.

¿Hay planes para volver a girar en Estados Unidos?

“Nos encantaría. La última gira fue hace diez años. Pero ahora todo es más complicado, desde las visas hasta la situación general. Tenemos el problema de Trump Cuántico, (risas). La gente no está yendo tanto a los shows por lo mismo, (se refiere a las redadas migratorias). No tenemos un plan certero, pero esperamos que sea pronto”, nos explica Karel.

Su discografía incluye proyectos como: Apaga la Televisión; IVA México; Split; Vulgar Dulce Hogar; Desobedece el Orden Pt.2; Pandemia y Circo; y el más reciente material musical, Bisnesworld, este último con una versión extendida que reafirma su interés por mezclar géneros sin perder la raíz punk. Gracias a esta combinación, han logrado conectar tanto con seguidores de largo tiempo como con públicos más jóvenes.

¿Y fuera de México? ¿Dónde sienten más cariño?

“Estamos cerrando festivales en España, posiblemente Portugal y París, (Francia). También Costa Rica, sería la primera vez. Donde nos inviten, vamos a tocar. En Europa la gente investiga las letras, aunque no hable español, y los shows suelen llenarse”, Karel nos comparte parte de sus planes como banda.

Hoy, De Nalgas, es considerada una referencia dentro de la escena alternativa mexicana. Su colaboración constante con productores reconocidos y su presencia en distintos formatos culturales confirman que el punk sigue vivo cuando se construye desde la honestidad. Sin prometer finales felices ni discursos complacientes, la banda continúa haciendo lo que sabe hacer mejor: canciones que incomodan, divierten y acompañan a quienes ven en el ruido una forma de resistencia cotidiana.

Para cerrar, ¿qué viene para la banda este año?

“Estamos preparando un show muy importante en la Ciudad de México por los 10 años de Vulgar Dulce Hogar, junto con la presentación del nuevo disco Business World. También la gira y, en los tiempos libres, volver a componer”, finaliza Karel la entrevista.

Para más información sobre De Nalgas:

Facebook:

https://www.facebook.com/denalgas

YouTube:

https://www.youtube.com/user/denalgasoficial

Fotos cortesía de: Altafonte/The Music Joint

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